Manos y pies
Pequeños cuidados para manos y pies
Mantén la piel hidratada y cuida las uñas con suavidad. Una rutina breve ayuda a cuidar manos y pies entre visitas.

Antes de empezar
El cuidado de manos y pies no termina al salir del spa. Puedes incorporarlo a momentos que ya forman parte de tu día, como lavarte las manos o prepararte para dormir.
Las manos participan en casi todo lo que haces y los pies te acompañan durante toda la jornada. Darles unos minutos de atención puede ser tan sencillo como tener una crema a mano o elegir un calzado que te permita moverte con comodidad.
Prioriza la hidratación y el trato suave de las uñas. No necesitas retirar piel ni cortar las cutículas para mantener una apariencia cuidada. Esta guía reúne tres hábitos para incluirlos en tu rutina sin convertir el cuidado en una tarea complicada.
Hidrata después de lavarte
Seca las manos con suavidad y aplica crema mientras la piel aún conserve algo de humedad. Por la noche, dedica un momento a hidratar también las zonas secas de los pies.
Deja la crema donde puedas verla y alcanzarla con facilidad. Así no dependes de acordarte más tarde. Vincular este cuidado a una acción cotidiana, como lavarte las manos, ayuda a darle un lugar fijo en el día.
Deja las cutículas intactas
No cortes, arranques ni empujes con fuerza las cutículas. Protegen la zona donde nace la uña. Usa una lima suave si necesitas retocar el borde de una uña.
Dedica el retoque a los bordes que se enganchan, con movimientos suaves. Mantén tus herramientas limpias y evita convertir una pequeña irregularidad en una sesión de cortes o tirones. El objetivo es cuidar las uñas con calma.
Protege tus manos en las tareas diarias
Usa guantes al limpiar o lavar platos para reducir el contacto con detergentes. Para caminar, elige un calzado cómodo que no comprima los dedos.
Antes de empezar una tarea, prepara los guantes junto con los utensilios de limpieza. Si vas a caminar por Cusco, elige el calzado pensando en el recorrido y en cómo se sienten tus pies. La comodidad también forma parte del cuidado.

Pequeños gestos que caben en tu día
Elige un momento que ya forme parte de tu rutina y añade un cuidado sencillo: crema después de lavarte, guantes antes de limpiar o una revisión del calzado antes de salir. No hace falta hacerlo todo a la vez; empieza por el hábito que te resulte más fácil repetir.

